lunes, 26 de abril de 2010

CLEMENTE REDUX.
Te quitas de encima las excusas, las solmenas al aire y lo que te queda luego, cuando bajan todas juntas, es algo parecido a esto. Un buen barullo. Ya no hay alineaciones a las que echar la culpa. Nada de casualidades, arbitrajes parciales o petardos con fichas millonarias en los que refugiarse interesadamente para ganar tiempo. La parte buenas del asunto es que por fin se acabaron las mentiras y el debate se reduce a una cuestión de hombría. Mintío Acebes cuando hablaba de titadine? Sabía Preciado lo que se le venía encima o era una maniobra fingida y disuasoria que a lo mejor se le jodió por el camino? No eran la falta de garra o la relajación los únicos culpables de todo aquéllo. Daba lo mismo que el equipo contrario moviera bien el medio campo o jugara, como ayer, con media docena de centrales.

Y sin el espacio que ocupaban las excusas, el vacio que tiene ahora el Sporting delante asusta. No hay soluciones bastantes para cubrir los agujeros y achicar el agua. Nos queda la Santina de Covadonga o lo que decía un amigo mío al terminar el partido. Que sean suficientes los 37 puntos para salvarse.

sábado, 17 de abril de 2010

LOCOS NOS TIENES, MANOLO.
La sensación de que con los 11 que regalaron la victoria al Tenerife lo de hoy no hubiera sido distinto no impide que nos asalten las dudas. Siempre escapando del término medio, la cuestión consiste en aproximarse a los extremos. Nada dificil. Cada decisión táctica coloca a este cuerpo técnico en el brete de explicar si detrás de ella, como en la tele, hay simplemente una locura o a lo mejor se esconde una cuidada y sublime genialidad. Si todo está controlado. O si se dispara al aire sólo esperando encontrar al pajaro que se cruce casualmente en su camino. Podía ser una genialidad, por ejemplo, colocar dos jugadores que nunca habían participado en el equipo, ni juntos ni por separado, a dirigir el juego y saltarse el orden natural que aconsejaba buscar soluciones más sensatas. Olvidarse de Diego Camacho o de Lora y apostar por el triple salto mortal, llamar a filas al que lleva dos meses lesionado y al chaval de la cantera, pobre Landeira, que llevaba tres años de castigo. También hablaríamos de una jugada maestra al colocar juntos a Sastre y Lora a compartir la banda si los dos no hubieran competido noventa minutos a imprecisiones, siempre lejos, bien lejos, de la portería contraria y no dejaran la triste sensación de estar improvisando una solución que se parecía bastante más a lo primero.

Efectivamente, no hay término medio ni cautela para enjuiciar lo que pretende ser genial y se queda en disparatado y extravagante. Es una locura esa genialidad frustrada que ya nace petarda y con vocación de revolucionar. Las alineaciones incomprensible no son nuevas en el catalogo de esta temporada. Ahí tenemos ejemplos notables las últimas jornadas. Pero si se trata de buscar alguna pajarera que supere a las demás y sea recordada en el mes de julio ya tenemos una firme candidata que hoy se postula para hacerlo. Lo de los dos pases seguidos, la concentración defensiva o el empuje, o su ausencia, generalizado ya viene de antes y añade un síntoma nuevo a los problemas conocidos del enfermo. Los mismos de siempre. No se reacciona y el tiempo se acaba. Rápido, muchachos, que se nos muere.

miércoles, 14 de abril de 2010

DISORDER.
Parecía difícil, pero ahí lo tenemos. Con seis jornadas por delante y el descenso a ocho puntos, que como ha quedado demostrado es para este equipo un suspiro brevisimo, casi inapreciable, su especialidad, esa de suspirar hasta que se consume toda la mecha y entonces se mira hacia los lados buscando responsables. No apuestes contra ellos. No busques apelaciones recurrentes, la del sentido común o las matemáticas en el deporte. Si lo hemos hecho una vez, que nadie se equivoque, podemos repetirlo.

Hace meses que ya nadie sabe a que juega este equipo. No es futbol lo que practica el Sporting, que presiona a diez metros del area y regala el balón al rival, busca el juego directo como si el acierto de su delantera fuera incontestable y desprecia el término medio, esto no es nuevo, jugando con dos centrocampistas a los que impide participar en el juego e insistiendo en el despropósito cuando las cosas, mucho tiempo desde el último partido en el que se ganó con argumentos, ya no funcionan. Puro despropósito el nuestro. Quien compita como rival es lo mismo. No es casualidad que los dos últimos clasificados lleguen a Gijón con una racha ascendente y parezcan temibles. Que están en primera por méritos propios, oigo decir. Contendientes muy duros. Todo mentira.

El partido de ayer podía haber quedado sentenciado mucho antes, si el Tenerife hubiera aprovechado los dos primeros regalos de la primera parte. Otro delantero temible este Nino, que desperdició dos ocasiones clarísimas delante de Juan Pablo. No me vale la excusa como justificación, decir que éste ha sido el peor partido. Yo he visto algunos igual de malos. He asistido impávido a las lamentaciones y a las enmiendas que hace justo un año se proponían evitar los apuros de la temporada pasada. Ya lo veo. Quería Preciado aparecer extenuado en las fotos, agarrado a Quini, con la camisa desabrochada, agradeciendo a la providencia el milagro. Pues nada, ya queda menos.

domingo, 11 de abril de 2010

NO CORRO. LUEGO EXISTO.
Cuando Preciado amenaza con concentración durante la semana y persiste machaconamente en el intento por recordarlo, échate a temblar, salen partidos de esos como el del Xerez, plenos de garra, en los que se duerme una hora y se trata de optimizar el resto del tiempo, a ver si hay suerte y la siesta pasa desapercibida. No hay una regla exacta, pero esta temporada ya van media docena de éstos. Se viaja sin presión y se recuerda a los ausentes como si hubieran muerto. El Sporting tiene una plantilla muy corta, de acuerdo. Se nos lesiona el lateral derecho y ponemos velas. Si descansa Rivera o Botía sufre una lesión nos relamemos con cualquier resultado negativo antes de empezar y que no se hable más, no perdamos más tiempo para el próximo, que entonces, dice Preciado, si que tenemos que llegar bien concentrados.

Como un bucle macabro. Esto es la temporada del Sporting desde el mes de diciembre. No corro por no cansar. Y no me canso no vaya a ser que algún día tenga que ponerme a correr y no tenga fuerzas. La ocasión más clara la tuvo Luis Morán, que controló con la espinilla, es un decir, un centro medido de Diego Castro que le hubiera dejado con la ventaja suficiente para poder llevar a la portería contraria algo de peligro. La de Diego López, vaya. Y no mucho. El resto del tiempo, ni dos pases seguidos. Ni una carrera de más. Hemos llegado a ese punto en el que nos creemos tan buenos que pensamos equivocadamente que cualquier solución depende de nosotros mismos y que el Tenerife, Valladolid o el que sea que nos responda sobre el campo están al corriente de lo nuestro y son figurantes en este rollo en el que apenas van a atreverse a crear problemas.

Y seguimos confundiendo la ambición con la tenacidad y la chulería con el orgullo. E insistimos en los errores, eso sí se nos da bien, de hacernos la picha un lío y pensar que terminar con 41 puntos es puro vicio, de una osadia imperdonable.

lunes, 5 de abril de 2010

EL PENÚLTIMO EJERCICIO DE TEMERIDAD Y OSADIA.
Será cuestión de matices, pero todavía soy de los que prefiero la sinceridad antes que la mentira y antepongo las razones que tenga que decirme el que va con la verdad por delante que todas las excusas juntas, soy un sentimental, a las que tardo medio segundo en mandar de la mano a tomar por el culo. Ayer era un día para lo primero. Se jodió pero bien, está claro. Salimos dormidos. Nos dejamos empatar dos veces. La tarde estaba para otras cosas, una botellina de sidra en Tiñana y una siesta. Tanto insistió durante la semana Preciado en la necesidad de la victoria y en eso de la mentalización del equipo que pasó lo que suele pasar en casos como éstos, donde la concentración suele olvidarse por el camino y las penalidades terminan pareciéndose sospechosamente a anteriores episodios parecidos. Mala cosa hablar de actitud cuando se llega a un domingo con la permanencia a un partido. No se me ocurre mejor manera de motivar a un jugador que la posibilidad de conseguir en noventa minutos un objetivo para el que se lleva luchando desde el verano. Dejémoslo estar. Me vale la caraja como repuesta. Son unos vagos y unos insensatos. Pero lo que no me cabe en la cabeza es que tengamos un entrenador que no tenga la decencia de llamar a las cosas por su nombre y seguir con el papel cuando la obra, y eso que los actores están todos cenando, ya hace tiempo que está terminada. Que el Xerez está en una linea estupenda y que el equipo lo dio todo, dice el tío en la rueda de prensa. Estamos apañados. No sólo leemos mal los partidos. Ahora ya somos también incapaces de percibir con sensatez la realidad. Esa que vimos todos, un equipo desganado al que por lo visto no le habían quedado las cosas suficientemente claras. De tomarnos a todos por tontos. O, simplemente, de mentir.